El ridículo proceso de compra de una placa de inducción en elcorteingles.es

Hace unos días nos decidimos a cambiar nuestra placa vitrocerámica de obra, que cuenta con 15 años de antigüedad y algunas averías derivadas del paso del tiempo. Nos dirigimos a elcorteingles.es pensando que el proceso sería tan sencillo y satisfactorio como la compra de la lavadora que realizamos hace un par de años.

Buscamos una placa de la misma marca (Balay) para no tener problemas y seleccionamos retirada de la placa antigua. Tras recibir una llamada y acordar la fecha de recepción, esperábamos que un técnico realizase la instalación de la nueva placa y retirase la vieja. Algo muy sencillo y que cualquier comprador espera de una empresa como El Corte Inglés.

Sin embargo, el proceso real ha sido algo más complejo. Dejadme que os muestre un pequeño diagrama…

Si no os queréis entretener en este vaivén de mensajes y departamentos, podéis omitir la lectura de los siguientes puntos:

  • El repartidor informa al cliente de que la entrega no incluye montaje y deja la caja en el pasillo sin desembalar
  • El usuario llama a reclamaciones para exponer su disconformidad
  • Reclamaciones llama a un centro local de El Corte Inglés para informar del caso
  • El centro local de El Corte Inglés llama al cliente para indicarle que no puede gestionar el montaje de la placa sin que el cliente se persone presencialmente en el centro para realizar la firma y el pago de la instalación
  • El cliente se desplaza en coche al centro local de El Corte Inglés y realiza la firma y el pago del montaje
  • El montador llama al cliente para pactar la fecha de montaje
  • El montador realiza el montaje en casa del cliente

Algunas consecuencias de este disparate:

  • El cliente ha tenido que desplazarse físicamente a un centro local de El Corte Inglés (un contrasentido para una compra por Internet)
  • Entre la fecha prevista por el usuario y la fecha real, ha pasado más de una semana
  • El importe total de la operación se ha visto incrementado en un 20%

Mensajes inapropiados de los empleados de El Corte Inglés:

  • Sonrisa del repartidor ante la pregunta: “¿no vas a montar la placa?”
  • Sonrisa de la empleada de El Corte Inglés ante la afirmación: “esto no es la primera vez que os pasa”
  • Diferentes interlocutores durante el proceso: “El problema es que elcorteingles.es  y El Corte Inglés no son la misma empresa, así que no podemos realizar lo que nos pide”

Mi conclusión personal es que no volveré a comprar en elcorteingles.es, pero la conclusión de elcorteingles.es  y El Corte Inglés debería ser que tienen un problema grave.

En ocasiones, si no se puede prestar el servicio de una manera adecuada, es mejor no ofrecerlo hasta que se creen las infraestructuras necesarias para ofrecerlo como es esperado.

 

Anuncios

El cambio a Mac, tercera iteración

Hace algún tiempo escribí un par de artículos para catalogar programas o servicios equivalentes en los cambios de otro sistema operativo a Mac OS X:

Sin embargo, con el paso del tiempo, hay algunos programas que han desaparecido de mi equipo o que han sido reemplazados por otros:

  • Parallels fue desinstalado hace unos años y nunca he vuelto a echarlo en falta, el reemplazo con VirtualBox ha sido definitivo. Bien es cierto que actualmente solo utilizo máquinas Windows de ciento a viento, para realizar alguna validación en entorno de cliente.
  • XtraFinder y  BetterTouchTool han sido reemplazados parcialmente por Spectacle, ya que las barreras impuestas por SIP a partir de  OS X 10.11 parecen seguir siendo insalvables
  • Fugu fue reemplazado por Cyberduck, aunque no termino de sentirme a gusto con ninguno de los dos programas
  • Keka ha sido reemplazo por Pacifist para manejar formatos empaquetados

Por el contrario, hay otro grupo de programas que se han consolidado en el día a día como herramientas indispensables:

  • Homebrew, el gestor de paquetes más consolidado en Mac. Indispensable para gestionar la instalación de Maven, VPN, curl…
  • Sublime Text como editor de textos, aunque tonteé en su día con Atom
  • iTerm2 para mejorar la aplicación de Terminal por defecto
  • SourceTree, un GUI de calidad para gestionar repositorios GIT y Mercurial
  • Pixelmator, un programa de edición gráfica sencillo y potente. No he echado nada en falta respecto a Gimp o Photoshop, aunque mi nivel de uso es bastante básico
  • Tunnelblick, como gestor de clientes Open VPN
  • Microsoft Office sigue siendo la mejor herramienta de edición de documentos disponible y funciona muy bien en entornos Mac
  • Airmail más por costumbre que por limitaciones del propio Apple Mail
  • AppCleaner para desinstalar (completamente) las aplicaciones

A este catálogo básico, he ido añadiendo nuevas incorporaciones en los últimos tiempos:

  •  Docker, que con su nueva versión “nativa” funciona mejor en OS X
  • DiffMerge, para tareas ocasionales de comparación de sistemas de ficheros de una manera visual
  • Pandoc, para soportar mi nueva metodología de escritura en Markdown y renderizado a formatos de cliente (DOCx, PDF…)
  • yEd, para realizar diagrama rápidos
  • Oracle SQLDeveloper como cliente de bases de datos
  • Skype y Colloquy para mensajería e IRC
  • Y, por supuesto, Eclipse para trabajar con Alfresco

Finalmente, algo que todavía no he aprendido con el paso de los años son toda la extensa referencia de atajos de teclado que provee Mac OS X.

Cambiar a Mac sigue sin ser un camino de rosas, pero cada vez existen más recursos y guías para poder realizar la “conversión”.

Actualmente sigo utilizando mi Macbook Pro de 5 años sin mayores contratiempos, aunque comienza a mostrar signos de desgaste propios de su edad.

ITV Utebo y Automóviles Sánchez, una historia de despropósitos

El pasado 23 de Diciembre me acerqué con mi vehículo a ITV Utebo para pasar la revisión anual tras solicitar cita previa en su página web.

El coche, a pesar de que tiene más de 10 años, presenta un estado excelente, ya que lo llevo cada año a la revisión oficial de la marca en Automóviles Sánchez y cuenta con muy pocos kilómetros.

En ninguna de las revisiones anteriores había sido detectado ningún defecto, ni siquiera de carácter leve. Por mi parte, pensaba que llevar el vehículo al taller oficial y realizar las revisiones recomendadas por la marca, garantizaba una ITV sin problemas.

En el asiento trasero está instalada la silla reglamentaria de mi hijo, así que al comenzar la revisión el técnico de la ITV me preguntó si tenía el seguro de apertura de puertas activado. Cuando asentí, me pidió que lo desactivase y probase a abrir la puerta desde dentro. Como el tirador fallaba, se me indicó que el coche pasaba a estar inmovilizado dado que se trataba de una falta grave recogida en el Manual oficial de la ITV (punto 2.8 – d8):

“Inexistencia o no funcionamiento de dispositivos reglamentarios que permitan la apertura y cierre de las puertas desde el interior y exterior”

Tras terminar la revisión, me dirigí al punto de sellado y le expuse al técnico que me parecía ridículo inmovilizar un coche solo porque la apertura de la puerta de mi hijo (que siempre tiene el seguro activado) no se abriese desde dentro. Su vacía argumentación relativa a los servicios de emergencia, los bomberos y las operaciones de rescate, fue desmontada con mucha facilidad: “No hay ninguna diferencia en esos casos, ya que el seguro infantil está siempre activado. El coche funcionará exactamente igual tanto si lo arreglo como si lo dejo como está”.

En la última revisión del vehículo en Automóviles Sánchez había solicitado que me reparasen la puerta de pasajero contraria, ya que no se abría desde dentro. Así que todo apuntaba a que se trata de un defecto de diseño conocido de la marca. Cuando llamé al taller para solicitar una cita y expliqué el caso, esperaba alguna deferencia por su parte, ya que mi vehículo no será el primero ni el último que presente este tipo de defecto al mismo tiempo. Incluso suponía que en el manual de mantenimiento, existiría un punto que obligase a verificar la puerta contraria en este tipo de avería. Sin embargo, en una falta de reflejos sin precedentes, se me informó de que la primera fecha en la que me podía atender era el 4 de enero, ya que tenían otros compromisos previos.

Cuando se circula con una falta grave y sin la ITV pasada, la sanción es de 200 euros. Así que el riesgo de circular con el vehículo, aunque funcione perfectamente como en este caso, es importante.

Desde mi punto de vista, como usuario, entiendo que ITV Utebo cometió un error de exceso de celo en la aplicación de la norma, Automóviles Sánchez cometió un error de atención al cliente para solventar su propio error de mantenimiento y la marca cometió  un error en el manual de mantenimiento para no advertir que el dispositivo de ambas puertas suele averiarse al mismo tiempo.

Como resultado, en el futuro cambiaré de ITV, cambiaré de taller y cambiaré de marca. Ha requerido mucho tiempo por mi parte localizar un taller en el que pudiesen solucionar el problema en estas fechas y tendré que volver a la ITV para que quiten el seguro infantil, validen que se abre la puerta, vuelvan a activar el seguro infantil y validen que no se abre la puerta.

En ocasiones todo suena muy ridículo, pero lo cierto es que no parece que a nadie le importe demasiado.